Ana, la cajera de la Galp

Tiempo de lectura: 2 minutos

Hoy he conocido a alguien.

Se llama Ana, y es cajera/dependiente en una estación de servicio Galp.

Suelo parar en estas estaciones porque, por mi banco, tengo descuento y además la facilidad de poder pagar con el móvil.

Además, hoy hacía muchísimo calor, y por la N-II pegaba un sol que me estaba castigando demasiado, y al ver el cartel al fondo he pensado en parar y refrescarme un poquito.

El caso es que hemos estado hablando un rato, mientras yo me refrescaba con una bebida «para deportistas» y me comía un helado que me ha mirado seductoramente desde las neveras.

Ana está casada, tiene al menos una hija y vive a unos 30 kms de la estación de servicio en la que trabaja.

A Ana le gusta mucho viajar en coche, y ha hecho viajes por Francia o Bélgica, aunque para ir al Reino Unido se aguantó y fue en avión.

Lo que no le gusta es ir en moto, dice que le da mucho miedo, y eso que varios primos suyos tienen y a veces le dicen de ir con ellos.

Y en eso, la verdad sea dicha, es que tiene razón.

Pero la pregunta es, ¿porqué os hablo de Ana?

¿Ha sido acaso una persona que haya marcado mi vida, dejando una impronta que jamás olvidaré?

Pues no, la verdad es que no. Ha sido sólo una persona que estaba ahí, y que ha sido agradable para compartir unos minutos.

Pero es una persona que quizás no habría podido conocer porque, como bien me ha dicho ella, las motos son peligrosas.

Habrán sido quizás 15 o 20 minutos los que habían pasado hasta que llegué a esa gasolinera donde trabaja Ana, pero el caso es que aún me duraba el temblor en las piernas y la tensión en las manos.

Porque por poco, por muy poco, he estado a punto de no conocer a Ana. Ni de volver a casa. Ni de volver a abrazar a mi peque.

Todo porque un conductor, señor muy mayor, ha decidido que estaba bien adelantar con poca visibilidad, en una curva, y con el sol de frente.

Y más aún, ha decidido que el que tenía que clavar freno y meterse al arcén era yo, porque él desde luego no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo por moverse.

Así pues, tan sólo puedo decir… que estoy encantado de haberte conocido, Ana.

O mejor dicho, de haber tenido la oportunidad de poderte conocer.

Enganchado a lo marrón

Tiempo de lectura: 7 minutos

De vez en cuando, algunos moteros nos atrevemos a cambiar lo negro por lo marrón, y aquí os cuento mi experiencia

En el mundo de las motos hay mucha coña con respecto a los usuarios de maxitrail que se mueren de miedo, temblor de piernas incluido, al acercarse a un camino de tierra, o incluso a asfalto un poco roto y limitan su conducción a «lo negro».

La mofa es continua en este sentido, ya que tradicionalmente se han visto muchos casos de «señoros» con maxitrails, especialmente de la marca bávara, que las usan para poco más que ir a trabajar trajeados, y al cabo de tres años las devuelven a concesionario sin apenas uso (para aprovechamiento de los compradores de segunda mano).

Y ojo, que es totalmente respetable, que cada uno hace con su dinero, su moto y su tiempo lo que quiere y puede!

El padre de una ex-pareja que tuve hace años tenía una 1200GS y siempre decía que a él no le gustaban las motos, así que se había comprado esa porque «era lo más parecido a un coche que había». Tardó 6 meses en hacerle el rodaje de los primeros 1.000 kms…

Los hay que harán 15.000kms en los tres años que les dure el Select, y los hay como yo que en menos de ocho meses llevamos ya más de esa cifra.

Hay quien se comprará la moto pensando en la fiabilidad de una gran marca, o incluso en lo cerca que le quede el servicio técnico, y todas las opciones son respetables.

Pero volviendo al tema de «lo marrón», el caso es que yo hace años tuve una enduro que «salió rana». Básicamente el tío que me la vendió la había destrozado completamente, aparte de que le rehizo todo el cableado eléctrico, haciendo que la moto fuera fatal.

Todo eso hizo que le fuera cogiendo manía y la vendiera, incluso cuando al final le encontraron el fallo y la dejaron «bien», yo ya no quería nada más con esa moto.

Quizás por eso me quedó ese gusanillo de atreverme a pisar tierra, asfalto roto, gravilla o barro. Y cuando vi la oportunidad de hacer un curso de iniciación al trail con Isaac Feliu (podéis ver todas las experiencias que ofrecen en su web) no dudé en apuntarme, y además arrastrando a un par de colegas conmigo.

La conducción off-road cambia radicalmente con la de carretera. Desde el punto de apoyo de los pies en la estribera al hecho de que por campo deberías ir siempre (o casi) de pie sobre la moto, el hecho de que se aconseje desactivar ciertas ayudas electrónicas a la conducción tipo ABS y Control de Tracción que en campo entorpecen más que ayudan.

En carretera a veces puedes circular casi en moto piloto automático, dejándote llevar por las curvas, fluyendo de una a otra.

En campo, por contra, debes estar en atención (que no tensión) constante ya que tu cuerpo debe responder en cada momento a las irregularidades del terreno.

Además de para aprender (obviamente), el curso tenía un motivo extra, y es el hecho de que en un par de semanas haré con tres amigos la Transpirenaica por pistas de montaña, y quería tener esa base de conocimientos para enfrentarme a ella.

Tras el curso, que disfrutamos todos enormemente, he salido ya un par de días con la moto a pisar campo, uno de ellos recorriendo el Garraf con visita incluída al monasterio Budista (Sakya Tashi Ling) que allí se encuentra.

Y el remate fue a la vuelta de vacaciones, donde hice la ruta de los Contrabandistas con un grupo de amigos.

Eso sí ha sido una prueba dura, muy dura… y satisfactoria.

Salí de casa a las siete de la mañana y llegué pasadas las diez de la noche, con más de 540kms recorridos.

Se alternaron tramos de asfalto con subidas bastante complicadas (para mi nivel, mis conocimientos, experiencia y mi moto) o incluso el cruce de un pequeño riachuelo, que aunque pequeño fue todo un momentazo de subidón de adrenalina.

Disfrutamos de las vistas y la tranquilidad absoluta del embalse de San Ponç, y saliendo del mismo tuvimos la suerte de ver a un par de cervatillos cruzar el camino.

Llegamos a un pueblo llamado Tor (25 habitantes en 2005) que se precia de ser anterior a la propia Catalunya.

Acompañamos a un riachuelo que descendía risueño mientras nosotros subíamos montaña arriba.

Pasamos, despacio y sin hacer apenas ruido, entre vacas y caballos que pastaban a sus anchas por la montaña.

Visitamos estaciones de esquí vacías, o incluso una torre de comunicaciones a 2.400 metros de altura.

Todo ello, cosas que no podríamos haber hecho de habernos limitado al asfalto.

En definitiva, un gran día en el que disfruté y aprendí muchísimo, acompañado de una gente estupenda y paciente en todo momento (gracias Paco, Santi, Juanjo, Carles y todos los demás).

Powered by Wikiloc

Y por último, os dejo con las razones que la gente de Twin Trail da para visitar su escuela de Off-Road (que también son aplicables a hacer off-road en sí) de los cuales yo remarco el número 6. Podéis ver su artículo original en su web, pero aquí tenéis el resumen:

  1. PERFECCIONAR TU TÉCNICA Y HABILIDADES EN CONDUCCIÓN OFF ROAD TE VA A AYUDAR (Y MUCHO)
  2. VAS A DESCUBRIR LO GRATIFICANTE QUE ES SUPERAR OBSTÁCULOS
  3. TE VAS A PONER UN POCO MÁS «FIT»
  4. TE VAS A CONVERTIR EN MEJOR PILOTO
  5. CONDUCIR FUERA DE CARRETERA ES UNA DE LAS COSAS MÁS DIVERTIDAS QUE PUEDES HACER CON TU MOTO TRAIL
  6. A LOS DESTINOS Y PAISAJES MÁS ESPECTACULARES CASI NUNCA SE LLEGA POR CARRETERA
  7. VAS A ESTAR PREPARADO PARA ESOS VIAJES DE AVENTURA QUE TE PROPONES, SIN LOS MIEDOS QUE AHORA TE FRENAN A HACERLO
  8. VAS A SER EL MÁS «MOLÓN» DE TU GRUPO DE AMIGOS

Mi consejo: atreveros a probarlo.

Buscad dónde hacer un curso, empezad con el mismo equipo de moto que tenéis ahora mismo (cambiando botas por caña alta a ser posible, el resto ya llegará si es necesario) y empezad con salidas sencillas, aprendiendo a ir de pie en la moto, a controlar y usar los bloqueos de rueda. No hace falta que os vayáis al fin del mundo, pero seguro que cerca de casa tenéis pistas de tierra por las que empezar a conocer este apasionante y adictivo mundo de «lo marrón».

Y siempre, siempre, salid con gente que os acompañe, aunque sean igual de novatos que vosotros. Que una moto de 268kg no se levanta fácilmente. 😉