Pre-cumpleaños, paseo por Francia y el espíritu motero.

Tiempo de lectura: 5 minutos

We speak the same language.

Jean Paul, french drunk biker.

El planteamiento del fin de semana era claro: salir yo solo a despejarme, a romper barreras personales y salir de mi zona de confort. Y también, porqué no, pre-celebrar los 42 años que he cumplido.

Y vaya si lo he hecho, joder.

Para empezar, el atreverme a salir yo solo con la moto por ahí, cosa que sólo había hecho una vez con anterioridad (y fue un viaje muy básico por autovía).

A eso le añadimos el empezar a probar el tema del camping, cosa que nunca había hecho anteriormente por mi cuenta. Sólo en dos ocasiones antes había dormido en tienda de campaña de adulto, y de pequeño con mis padres eso del camping no era una opción. Y bueno, ya he aprendido que… que tengo mucho que aprender! Pero poco a poco, cuento con gente que sé que me puede enseñar muchísimo, y estaré encantado de aprender.

Y encima decidí que, tomando mi amado camping de Anzánigo como base, me daría ni más ni menos que un paseo por Francia, atravesando los Pirineos y luego realizando lo que llaman «la ruta de los cols», una sucesión increíble de puertos de montaña, hasta volver a entrar en España para llegar a comer a Pamplona.

La ruta por Francia fue algo tal que así:

Saliendo desde el camping la carretera tiene dos sentidos muy diferenciados:

A la izquierda, dirección Ayerbe, el asfalto es perfecto, limpio e ideal para «fluir» de una curva a la siguiente.

A la derecha, dirección Jaca, es todo lo contrario. El presupuesto se debió agotar y nos queda una carretera bacheada, sin marcas de carriles, con restos de gravilla y suciedad.

Y ese es el camino que yo tomé.

Primero disfrutando del Puerto de Oroel antes de cruzar Jaca y Castiello de Jaca, siguiendo la carretera hasta Canfranc, donde se puede disfrutar de la preciosa estación de tren.

Canfranc Estación

Y tras eso ya llegamos a Candanchú, conocido por todos por la estación de esquí, pero que además tiene unas carreteras increíbles llegando al puerto de Somport donde atravesamos una inexistente aduana que nos hace entrar a Francia.

La carretera discurre apaciblemente junto a un río, pasando por poblaciones como Cette-Eygun o Estanguet.

Más adelante llegamos al Col de Boésou, al Col de Labays, Soudet y Suscousse.

Comienzan más adelante a verse nombres de pueblos en Euskera, como Larrau, y más adelante llegar a Col Heguidhouria, Burdincurutcheta, Haltzako Lepoa…

Seguimos camino y pasamos por los restos de la Fábrica de Armas de Eugui, ya cada vez más cerca de Pamplona, donde por fin pararé a comer (y vaya comida!).

Tras comer y descansar un rato, tocaba volver al camping para la reunión de Sidecars 2019 y poder por fin conocer a gente como Pedro Sidecar.

Y el domingo ya la vuelta para casa, a ritmo tranquilo y tomándomelo con mucha calma.

Y el motivo… El porqué decidí este tipo de viaje era claro: necesitaba aire, necesitaba estar solo y respirar hondo sin presiones de ningún tipo. Tras los últimos meses me apetecía necesitaba disponer de ese tiempo para mi, de afrontar ese pequeño reto.

1111,7 Kms…

Y seguramente muchos de los que me leáis (es decir, 3 de los 4 que seréis) os sorprendáis al considerar un viaje tan insignificante como un reto, teniendo en cuenta lo mucho que salgo en moto y esas cosas… Y sin embargo lo es.

Y es que yo soy un motero tardío.

Nunca tuve una moto de pequeño, ni mi padre me enseñó a montar, ni tampoco cosas de mecánica. De hecho, nunca tuve la típica bicicleta de cross con la que la mayoría de moteros han empezado, sino que aguantaba con una de paseo heredada de mi hermana mayor.

Me saqué el carnet a los 26 años, y no tuve moto durante los dos primeros de carnet (a excepción de una pequeña Scoopy 50), así que empecé con las motos grandes a la ya generosa edad de 28 añazos.

Debido a esto, no tengo la experiencia que muchos otros han vivido desde pequeños, ni me he caído como ellos ni he aprendido con motos de campo por el pueblo, ni a trucar las motos para ganarles un par de caballos de potencia, ni los tubos para hacer que sonaran a moto grande, ni ninguna de esas cosas que todos aquellos super moteros de pro parecen haber hecho.

Sin embargo, hay algo que sí que creo haber aprendido bien, y es acerca del punto final que he puesto en el título.

Por supuesto, estamos hablando de un espíritu, así que la interpretación es variable según cada uno.

Pero os voy a contar algunas cosas que están incluidas dentro de lo que yo entiendo por «espíritu motero«:

  • Es saber que donde vayas serás bien recibido por otros moteros, sean de donde sean.
  • Es que unos amigos te presenten a sus amigos, y ellos te acompañen al día siguiente y te inviten a una barbacoa.
  • Es parar en una gasolinera y poder charlar un rato, mientras estiras las piernas, con esos ducatistas que hay en la mesa de al lado.
  • Es compartir una cena entre catalanes, un francés y un madrileño, haciendo esfuerzos para entendernos y bajando Google Translate para ayudarnos con las palabras difíciles.
  • Es invitar a tu mesa a un desconocido que está solo, y hacer que se sienta bienvenido entre los tuyos.
  • Es encontrar carreteras increíbles a base de perderte.
  • Es descubrir paisajes que te quiten el aliento.
  • Es pararte en la carretera si ves una moto detenida, para saber si está bien, si necesita algo, o si sencillamente está perdido y buscando indicaciones.
  • Es saludar al motero con quién te cruzas, diciéndole con ese gesto que si te necesita ahí estarás.
  • Es llevarte para casa un vaso de plástico del Hellfest, regalado por ese motero francés que saca de quién sabe donde una botella de licor con sabor a menta (y sorprendentemente bueno) y la comparte contigo.
  • Es dormir en la gloria gracias a la familia de 3 en sidecar y al calefactor prestado.
  • Es llenar la agenda del móvil de contactos de esa gente que te vas encontrando, con un «Nombre ANZANIGO», o «Nombre GRUPOMOTERO», sabiendo que el día menos pensado te los podrás volver a encontrar.

Y para vosotros, ¿qué es el espíritu motero? ¿Qué gestos o actitudes hay dentro de ese espíritu motero?

¿Qué situaciones habéis vivido que os hagan decir ESTO ES?

Os pido que me contestéis a estas preguntas, ya sea en los comentarios, en redes sociales o bien en un mail a dan@dancastle.es.

Espero vuestras respuestas!

6 comentarios sobre “Pre-cumpleaños, paseo por Francia y el espíritu motero.

    1. La soledad a mí me asusta, demasiado tiempo para pensar y retorcer esos pensamientos, es un perro que muerde y ahoga y no sabes cómo calmarlo, pero si te ha ido bien Bravo, fuerza en tu introspección y buenos augurios. Vsss

  1. Es muy atractivo leerte compañero, ya tengo la ruta perfecta para la siguiente y tendrá que ser contigo saliendo de anzanigo

    Un abrazo, cuanta sabiduría. El de la Fazer

  2. El ir solo te da esa libertad que nunca podrás saborear en grupo , que si bien ofrece otras cosas te limita a la hora de conocer gente nueva y nuevos horizontes. El mundo es muy pequeño y grande a la vez. Pero esas amistades que encuentras en el camino estoy seguro que son mucho más sinceras que otras de hace años , solamente porque nada tienen que ocultarte y si mucho que darte
    Un abrazo grande y solo un consejo. Compra un saco mejor , una mejor cama de càmping y el calefactor si no lo encuentras te llevas un simple secador de pelo. Las noches frías son duras aunque con la amistad que recibiste en Anzanigo estoy seguro que lo fueron menos
    Me alegro de haberte conocido , creo que eres una persona sana y que vale la pena conocerse, y a pesar de mis más de 40 años rodando en moto y yendo de camping lo único que te puedo aconsejar es : que te equivoques. Y mucho. Así se aprende. Error / corrección. Y tú de eso sabes un rati

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