D. Castillo, 2º

Tiempo de lectura: 3 minutos

«I’m a Jedi. Like my father before me.»

Luke Skywalker
3 Castillos

Hijo de Daniel Castillo 1º, Padre de Daniel Castillo 3º y Abuelo de Daniel Castillo 4º, todo un Curriculum a sus espaldas.

Es muy fácil asumir que mi hijo se llama Daniel por mi, porque me gusta el nombre y es tradición, etc, etc. Y ojo, no digo que no tenga sentido.

Desde luego que me gusta mi nombre, tengo esa suerte de haber sido bautizado con un nombre que me encanta, a pesar de ser siempre confundido entre Daniel y David, pero bueno.

Siempre me gustó el significado que tradicionalmente se le asocia al nombre: viene del hebreo, originalmente Daniyyel o Dāniyyêl, con una simplificación a Dan-El, y se puede traducir como «justicia de Dios».

Épico, no?

Según los libros de análisis del nombre, se dice de nosotros que somos fiables y generosos, incondicional con los amigos, cariñosos y afectuosos, con mente despierta y analítica.

Pero no soy yo de los que creen que un nombre te defina, aunque en parte lo desee, y no por mi, ya que realmente me gustaría que el nombre de mi hijo se viese marcado por el de mi padre.

Que sí, que es el mismo nombre y alguna gente se empeña en decirme que mi argumentación es bullshit y no tiene sentido, pero para mi sí, que a fin de cuentas soy el que pidió ponerle este nombre al niño (y suerte que la madre aceptó!). Para mi, el nombre de mi hijo no es el mío, sino el de mi padre, y no es una extensión de mi ego que trasapase más allá de mi generación, sino un homenaje a quién me hizo, me inspiró y me ha hecho ser en gran medida ser como soy.

Y por eso, espero que mi hijo crezca para ser, en muchas cosas, como su abuelo.

Porque papá, por mucho que sea cierto lo distantes que estamos/somos, lo lejanos que son nuestros pareceres en muchas cosas, sobre todo debido a lo oveja negra que he sido siempre para vosotros, hay mil cosas en las que he querido, quiero y querré seguir siempre siendo como tú, y ojalá que mi hijo también lo sea.

Quiero que mi hijo sea generoso como tú, y que se preocupe por los demás, por su bienestar y alegría.

Quiero que sea reflexivo como tú, que repose las cosas en lugar de reaccionar sin pensar.

Quiero que juegue, igual que hacéis juntos cuando os veis, y que disfrute haciéndolo dure ante toda su vida.

Quiero que sea educado, cortés, y pida las cosas por favor, de las gracias y se disculpe si es necesario.

Quiero que sea honesto en la vida, que se sienta orgulloso de todo aquello que haga, que sea humilde.

Que sea trabajador, esforzado y dedicado para conseguir mantenerse con orgullo a sí mismo y a su familia si la llega a tener.

Por todo eso y muchísimas cosas más, mi hijo se llama, no como yo, sino como mi padre.

Felicidades, papá.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.