2019: la resiliencia

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La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas.

Fuente: Wikipedia

Una de las acepciones que se dan dentro de la psicología a este término es la que se basa en «la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse para recuperar la situación o forma original, como un arco que se dobla para lanzar una flecha o los juncos bajo la fuerza del viento».

Y supongo que eso es lo que he tenido que hacer, doblarme y aguantar el viento, el vendaval que mes tras mes no ha dejado de soplar.

Ha sido este el año de los miedos. De superarlos, claro está.

De bloquear redes sociales y aplicaciones.

De los mini-ataques de ansiedad cada vez que abría la puerta del ascensor, por no saber qué me podía encontrar.

Del miedo al ver un coche parecido al suyo y no quedarme tranquilo hasta que no lo pasara.

De ser incapaz de enfrentarme al cariño, a la intimidad o incluso al sexo de forma natural.

De pasar un fin de semana maravilloso con amigos en Anzánigo, con excursión por mi cuenta a Sad Hill. De risas, copas y cachondeo, de amistad y pasarlo genial. Y llegar a casa y encontrar que me han entrado en casa. Y que cuando los Mossos confirman que ha sido un robo, echarme al suelo llorando… de puro alivio.

Ha sido el año de tener que pedir a alguien que se quedara dentro de un bar «controlando» mientras me enfrentaba en persona a mis miedos.

De poder decirle a la cara «qué esperabas» tras todo lo que me había hecho.

De poder mantener la calma y la compostura mientras me intentaban mentir por enésima vez. De poder mirar a los ojos a esa persona y decirle que si tenía algo más que decirme, que lo hiciera, porque era la última oportunidad de hacerlo.

Ha sido también el año de enfrentarme a problemas económicos graves por problemas de pago, que me han llevado finalmente a un cambio de trabajo.

Ha sido un año de sentirme muy solo. Muy poca cosa, y totalmente innecesario.

Lo ha sido también de cansarme de esperar que gente me llamara y se interesara por mi, de ver como no contaba para los planes de casi nadie.

Pero también ha sido el año de sobrevivir a todo ello.

De doblarme como ese junco y no romperme.

De gestionar los problemas económicos por mi cuenta (gracias a las personas que se han ofrecido a ayudarme) y, ante todo, que a mi hijo no le haya faltado de nada.

De hablar cada vez más con mi hijo, compartir cosas con él y trabajar cada día para intentar ser un mejor padre, ejemplo y educador.

De aprender que puedo salir yo solo en moto si hace falta, y disfrutarlo.

De empezar a planear el año nuevo con eventos moteros variados y muchas ganas.

De conseguir un nuevo trabajo que comienzo el 7 de Enero, en el que tendré un proyecto muy interesante y del que creo que puedo aprender muchísimo.

Ha sido un año duro, durísimo y que me ha dejado lleno de cortes, golpes y cicatrices.

Pero también ha sido un año del que salgo con la barbilla alta, agotado pero seguro de lo bueno que puede ser el 2020.

Seguro de que puedo sanar, volver a sonreir y volver a ser yo de nuevo.

Feliz año nuevo a todos!

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